Bichejos en Ballarat I

26 agosto 2008

Veo que algunos tenéis la mirada sucia, muy sucia. En fin, para una vez que me pongo entrañable con los bichejos…

WordPress ha cambiado hace una semana el sistema para subir imágenes, así que las fotografías de Qantas, el tecno-aborigen y los canguros carteristas aparecen solamente en su tamaño reducido, sin poder pulsarlas para verlas en grande. Lo acabo de corregir así que ya podéis ver a los canguros en todo su tamaño (concretamente el doble…).

Siguiendo con los animales típicos de Australia, aparte del canguro hay otros muchos. En el parque de Ballarat los había, así que ahí van más bichejos. Alguno no es que sea típico de Australia, pero bueno, estaban en Ballarat y no voy a dejarles sin foto…

Un saurio (vamos, un reptil, lagarto, …), concretamente una iguana. Hacen un trío ideal, todo un derroche de belleza. Estas no gastan en crema antiarrugas, está visto.

Iguana, Ballarat.

Iguana, Ballarat.

Un Lace Monitor o Goanna, traducido como Monitor del Cordón (vaya traducción) o goanna común. También se le conoce como lagarto espinoso. Para los no entendidos, un varano. Este puede llegar a dos metros y come de todo, siempre verde. Mejor no encontrarse uno por ahí, por lo que pueda pasar. El varano más grande es el Dragón de Komodo de Indonesia y puede llegar a tres metros y es carnívoro, para desgracia de los indonesios.

Goanna (varano), Ballarat.

Goanna (varano), Ballarat.

Una tortua gigante, también conocida como tortuga de los galápagos. Da menos miedo, pues siempre se puede salir corriendo (je, je), aunque impone.

Tortuga gigante, Ballarat.

Tortuga gigante, Ballarat.

Un cocodrilo. Impresionante, mejor no cruzarse con uno, aunque aquí a veces pasa que te puedes encontrar uno en la piscina si vives un poco en las afueras.

Cocodrilo, Ballarat.

Cocodrilo, Ballarat.

Esto creo que es un aligátor, del inglés alligator, a su vez del español “el lagarto”.

Aligátor, Ballarat.

Aligátor, Ballarat.

Una serpiente más bien grande. Creo que era una boa constrictor o una pitón (algún biólogo en la sala???). Da igual, aunque teóricamente no son un peligro para los humanos pues no atacan presas tan grandes, si te cruzas con uno de estos bichos, mejor sal corriendo.

Serpiente, Ballarat.

Serpiente, Ballarat.

Es una pena porque estos reptiles vivían en jaulas más bien pequeñas, debían estar estresados, en comparación con los canguros. Había algunos bichos más, sobre todo varias serpientes, pero se me empañó la lente de la humedad que había en la caseta y la luz era escasa y las fotos salían no muy bien. Aparte de que estos bichos no atraen tanto como los peludos canguros. Hay más bichos, peludos y con plumas, seguiremos mañana…

P.D.: Recordaros que si pincháis sobre las imágenes, las podéis ver en grande. Para ver el resto de entradas de este blog, en la parte de abajo del todo donde acaba lo blanco pone “Entradas anteriores” , que te lleva a las inmediatamente anteriores.

P.P.D.: Muchas gracias a todos por los comentarios, tanto en el blog como en privado. Soy un poco lento (más bien perfeccionista, bueno, lo intento) por lo que me tiro mis horitas para hacer esto posible. Creo que merece la pena y no está quedando mal. Tengo muchas más fotografías y cosas que contar, así que cuando vuelva por España la semana que viene seguiré con el blog un tiempo más.

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Canguros carteristas I

25 agosto 2008

Este fin de semana ha estado mi amigo Ángel y su novia Chio en Melbourne viéndolo pues no lo conocían todavía. Ayer domingo nos pegamos una gran paliza viajando y viendo cosas, pero mereció la pena. Primero fuimos al Ballarat Wildlife Park, que como habréis apreciado, se encuentra en Ballarat [2] [3] [4].

Es un parque con vida “salvaje”, vamos, un zoológico, pero los animales están algo más sueltos, puedes llegar a tocarlos e interactuar con ellos y en general es un rollo como más natural y salvaje (de ahí el nombre). Aunque algunos pobres bichos estaban más bien enjaulados, pues no es cuestión de “interactuar” con una boa constrictor u otros reptiles similares que tienen. Si vais a Australia y pasáis por Melbourne, es una parada obligatoria. Ballarat está a una hora y media de coche de Melbourne y este parque está muy bien, todo el mundo lo recomienda, es mejor que el que hay en Melbourne y la gente repite.

Como todo lo “natural” que se precie, y más si es privado, tiene un precio. En este caso, 22 dólares más 3 por la bolsa de comida. Como es típico en Australia, los jubilados y otros colectivos menos favorecidos/ricos pagan menos (tarifa “concession”), las familias tienen un precio de grupo (2 adultos más 2 niños, los experimentos los dejan a otros países…). En el caso que nos ocupa, se hace obligatorio comprar la bolsa de comida si se quiere disfrutar del cachondeo posterior.

Sí, me he comprado un auténtico sombrero australiano de auténtica piel de vaca, talla XL por supuesto. El de piel de canguro no me gustaba tanto, así que vaca que también tienen unas cuantas. Estando en el Opera House en Sydney, había varios puestecillos y en uno vendían sombreros, este por 45 dólares. La mujer del puesto era suiza, hablaba alemán, inglés, algo de italiano y cuatro palabras de español y vendía sombreros en Sydney, toma ya.

Ballarat Wildlife Park.

Ángel, Chio y yo en el Ballarat Wildlife Park.

El tema en cuestión es que en este parque, puedes darle de comer a los canguros. Compras por 3 dólares una bolsa con medio kilo de pienso + maíz + legumbres (eso es un negocio y lo demás son tonterías…) y se lo das a los canguros. No es que los canguros estén en un recinto vallado, te asomas y se lo echas, no. La gracia de este parque es que los canguros están sueltos por todo el recinto y les puedes dar de comer en tu mano. Debe haber como cerca de cincuenta canguros pardos, la mitad descansando espatarrados y la otra mitad comiendo de los visitantes.

Coges un puñado de comida en la mano, la acercas y con sumo cuidado se te arriman y comen de tu mano. Para asegurarse la comida y que no les times, se agarran con las patitas delanteras en tu mano, con lo que las garras tremendas que tienen se te clavan ligeramente, pero no es muy molesto que se diga. Compiten entre ellos por la comida y con las palomas, que también había y aprovechaban todo lo que se caída por el suelo.

A pesar de que estos canguros son “salvajes”, está más que acostumbrados a los humanos. Parece que están amaestrados/domesticados, pues se acercan muy cuidadosamente, comen con cuidado y a diferencia de los de Canberra jugando al golf que sí eran salvajes de verdad, éstos no se asustan y huyen cuando te acercas. Al contrario, van a por ti cual mendigos/yonkis buscando comida.
Viven tan bien, comiendo la mitad del tiempo y durmiendo y reposando la otra mitad, que como el recinto es más bien pequeño, pues se les ha olvidado casi andar y en vez de dar saltos, andan a cuatro patas, apoyándose en las patas delanteras, lo cual da un poco de grima/pena/gracia, pues no sabes si realmente se están acercando muy cuidadosamente para no asustarte (cuando dan saltos intimidan bastante) o es que son tan vagos y están tan gordos y viven tan bien que ni se molestan en saltar.

El otro tema es que hay que tener cuidado con la bolsa de comida, te avisan a la entrada y todo. Resulta que como los canguros están tan acostumbrados a comer de los visitantes y como saben que éstos tienen comida y la huelen, intentan robarte. Utilizan las mismas técnicas que los carteristas en España, tanto los grupos de críos marroquíes como las “primas” rumanas. Mientras unos te despintan con algún folleto o petición, otro por detrás va y te roba todo lo que llevas encima.

Las canguros deben tener algún antepasado español pues lo tienen muy aprendido. Se te acercan unos cuantos a comer de tu mano y claro, tienes la bolsa en la otra mano. Como estás atontado/embelesado/agilipollado viéndolos comer, se te acerca alguno más listo por el lado y con las garras te quita la bolsa de comida, o como mínimo te mete el hocico dentro a comer. Un hombre que estaba al lado le pasó, un canguro por detrás le metió el hocico dentro de la bolsa y la pilló con las garras y ya no pudo hacer nada. Así que avisábamos a los críos desprevenidos ante esto.

Pero como el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, yo también caí en sus garras (nunca mejor dicho). Sabiéndolo, metía la bolsa en el bolsillo del abrigo con cremallera, por lo que estaba a salvo. Hasta que en un momento de debilidad, no cerré la cremallera. Con lo que aún estando la bolsa dentro del bolsillo, un canguro metió el hocico, cogió con sus garras la bolsa ¡y me la robó! Intenté quitársela, pero las peazo de uñas que tienen son de cuidado, así que desistí para no cabrearle, pues erguido medía casi como yo. Lástima no tener inmortalizado el momento, aunque tengo pruebas de cómo los canguros meten el hocico hasta la cocina tratando de robar la comida. Con todo ello, parecía que les dabas de comer a las palomas en vez de a canguros, pues venían todos hacia ti olisqueando y pidiendo comida, como si fueran perros domésticos de lo encima de ti que estaban.

Por lo demás, una gozada poder estar con los canguros, darles de comer (o que te roben), acariciarlos. Había un par de ellos que tenían a una cría en la bolsa. La cría se mete en la bolsa de cabeza, buscando los pezones para mamar y desaparece, asomando a veces las grandes patas traseras y la cola. Una vez dentro, se dan la vuelta y asoman la cabeza. Uno de ellos, asomaba la cabeza y las garras y cogía comida del suelo desde la bolsa. Entrañable pero imposible sacarle una foto.

Vamos con unas fotos.

Los canguros esperaban pacientes la comida de los visitantes. Tienen que competir con las palomas, aunque no lo tienen demasiado complicado.

Canguros a la espera de comida, Ballarat.

Canguros a la espera de comida, Ballarat.

Canguros en plena acción comiendo.

Canguros comiendo, Ballarat.

Canguros comiendo, Ballarat.

Pidiendo comida a los visitantes. Con esa carita de pena, ¿quién puede resistirse?

Canguro pidiendo comida, Ballarat.

Canguros pidiendo comida, Ballarat.

Un canguro joven pidiendo comida. Fijáos en las garras y uñas que tienen, pese a ser éste joven.

Canguro esperando comida, Ballarat.

Canguro esperando comida, Ballarat.

Dándole de comer a un canguro, entrañable. A la derecha otro con cara de perdido y buscando comida.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarat.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarat.

¡Darme aaaargo pa’comer payoooo, que sé que tieneeees!

Canguro husmeando, Ballarat.

Canguro husmeando, Ballarat.

Cuando no te atosigan son entrañables.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarrat.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarrat.

Aunque a veces te atosigan y se acumula el trabajo.

Yo dándole de comer a canguros, Ballarat.

Yo dándole de comer a canguros, Ballarat.

Ángel y un canguro espatarrado jugando con otros dos.

Ángel y canguro espatarrado, Ballarat.

Ángel y canguro espatarrado jugando, Ballarat.

Un canguro pequeñito comiendo. Fijáos en el que intenta robar la comida de la bolsa a la izquierda…

Canguro pequeño comiendo y otro intentamdo robar comida.

Canguro pequeño comiendo y otro intentamdo robar comida.

Algunos canguros incluso se acordaban de cómo saltar.

Canguro saltando, Ballarat.

Canguro saltando, Ballarat.

Pese a vivir como reyes, comiendo todo el día.

Canguro saltando, Ballarat.

Canguro saltando, Ballarat.

A veces te siguen, siempre quieren más comida. Dos se metieron por esa puerta que da a una caseta con reptiles y se pusieron a beber de un pozal y a comer unas ramas de eucalipto. No es que quieran a Ángel, es puro interés, la comida es lo primero.

Ángel y canguro, Ballarat.

Ángel y canguro, Ballarat.

Después de semejante comilona, una buena siesta en medio del camino. A la derecha abajo podéis apreciar una mierda de canguro, ya sabéis cómo son, ya podéis dormir tranquilos. Como las de perros, pero en verde.

Canguro durmiendo, Ballarat.

Ángel y canguro durmiendo, Ballarat.

De vez en cuando hay que descansar, que la vida de canguro es muy dura.

Canguros espatarrados descansando, Ballarat.

Canguros espatarrados descansando, Ballarat.

Nosotros no nos pegamos todo el día comiendo y durmiendo, bueno, comiendo sí…

Ángel y yo y los canguros descansando, Ballarat.

Ángel y yo y los canguros descansando, Ballarat.

El tema de los aborígenes en Australia es largo y complicado, así que nos vamos a centrar en su aspecto más lúdico-festivo.

Siendo un aborigen en Australia, ¿cuál es la forma más fácil de vivir sin trabajar? Efectivamente, hacer el payaso para que los turistas como yo se hagan la foto contigo y sacar con ello unas monedas. Este sábado en Sydney fuimos a visitar la bahía principal, el Sydney Cove, junto a la zona The Rocks y la Opera House y nada más llegar, empezamos a escuchar música, algo así como tecno. En un lado había un “aborigen” tocando un didgeridoo [2] en el suelo, un blanquito vendiendo CDs y tocando con unos palos y un aborigen haciendo el payaso para que los turistas se hagan fotos y dejen monedas.

Así que ya sabéis, es fácil. Primer requisito que no imprescindible es ser aborigen. Los aborígenes suelen ser más negros que el carbón, pero hay excepciones y algunos son blanquitos o más bien rosáceos por el sol y les gustaría haber nacido aborigen, para tener la excusa completa de vivir del cuento. El segundo requisito imprescindible es no darle ni un duro a Gillette, pues por algo es americana, así que la barba cuanto más larga mejor. Tercer requisito obvio es llevar el pelo largo, liso, rizado o con rastas, es indiferente. El pelo y la barba preferentemente deberán estar lo más sucias posibles, pues también el champú es un invento occidental. El cuarto requisito es ir descalzo y con un taparrabos, pues la vida aborigen es como muy natural. La cinta en la frente es el complemento ideal a tanto derroche de diseño y glamour. El color rojo es el preferido, pues por algo no tienen toros en Australia, todavía. El quinto requisito es llevar el cuerpo pintado con pinturas preferentemente blancas o amarillas. A falta de originalidad en el diseño del dibujo, que suelen ser motivos a rayas, lo más sencillo es meter las manos en un pozal de pintura blanca y pintarse el cuerpo con las manos, dejando huellas, al estilo cuando te secas y no tienes toalla. Para sentarse en el suelo nada mejor que una buena manta, no vaya a ser que se manche más todavía el ya de por sí cochino cuerpo. Acompañando al cuidado montaje debe aparecer en escena alguna piel de algún animal que se suponga australiano, para darle ese toque entre salvaje y rural de los aborígenes auténticos. Como no es cuestión de dejarse los pulmones tocando el didgeridoo, un buen micrófono junto a una batería de la furgoneta del primo, una mesa de mezclas y unos potentes altavoces hacen maravillas y permiten que todo el mundo en cien metros a la redonda pueda oírte, atrayendo a los turistas incautos y aumentando los posibles ingresos. Como colofón de esta escenografía kafkiana, un discman con una base tecno para acompañar le da ese toque entre chic y post-moderno que tanto se lleva. Como todo grupo de música folclórico/tribal/étnico que se precie, debes tener una mesa con los CDs de tus canciones a la venta por un módico precio y reproducir las mismas todo el día.

Aquí tenemos al aborigen-payaso esperando a otro turista que se quiere hacer la foto con él. A su lado otro aborigen toca el didgeridoo acompañado de una base tecno. A la izquierda no aparece pero había un blanquito tocando los palos y mostrando los CDs a la venta por diez dólares. A decir verdad, el didgeridoo es bastante difícil de tocar, el sacarle algún tipo de sonido es todo un logro para un profano y éstos aborígenes de Sydney lo tocaban bastante bien.

Aborigenes tocando el didgeridoo y haciendo el payaso.

Aborígenes tocando el didgeridoo y haciendo el payaso, Sydney.

Yo con el aborigen-payaso. Entre canción y canción, el otro iba soltando alguna parrafada por el micrófono.

Yo y el aborigen haciendo el payaso.

Yo y el aborigen haciendo el payaso, Sydney.

Mi amigo Ángel con el aborigen-payaso.

Ángel y el aborigen haciendo el payaso.

Ángel y el aborigen haciendo el payaso, Sydney.

Otro aborigen tocando el didgeridoo.

Aborigen tocando el didgeridoo

Aborigen tocando el didgeridoo, Sydney.

La combinación de la base tecno con el sonido tan peculiar del didgeridoo hacían una extraña y curiosa mezcla rítmica y repetitiva que no quedaba nada mal, aunque según Ángel, mataba la cabeza. A los de la foto primera les eché cuatro dólares, pues el ingenio a la hora de vivir del cuento debe ser recompensado, no como otros que nos dedicamos a dejarnos los cuernos en la oficina un montón de horas.

Así que ya tenéis dos instrumentos más que no conocíais, el didgeridoo y esos palos de algo más de un palmo que aparecen en la segunda y cuarta foto y que también son muy típicos de aquí, produciendo un sonido parecido al de la caja china, aunque no están huecos (que sepa).

Algunos enlaces proporcionados como siempre por Dios.

Volando en Australia

22 agosto 2008

¿Cuál es la compañía aérea favorita en Australia? La solución en la foto de abajo. Fotografía tomada en el aeropuerto de Melbourne este sábado por la mañana cuando me dirigía a visitar Sydney con unos amigos que viven en Canberra.

Canguros voladores.

Canguros voladores.

Qantas [2] es la línea aérea nacional de Australia. Su nombre proviene del acrónimo Queensland and Northern Territory Aerial Services (Servicios Aéreos de Queensland y Territorio del Norte). Es la compañía aérea australiana más grande y la segunda más antigua del mundo, por detrás de KLM. Se fundó en el año 1920 y después de la Segunda Guerra Mundial fue nacionalizada por el gobierno australiano. Se privatizó en 1993 y por ley debe tener al menos un 51% de capital en manos australianas.

Participa en la alianza Oneworld, por lo que la tarjeta Iberia de puntos se puede utilizar en sus vuelos. Va a ser la tercera compañía del mundo en recibir los preciados Airbus A380-800. Su competir doméstico directo es Virgin Blue y ha creado Jetstart como compañía de bajo coste para competir con Virgin, aparte de otras compañías menores que posee. Tiene conexiones con muchos puntos del planeta y para llegar a Londres debe pasar por el hub asiático, aunque su sueño es hacerse con un avión que permita hacer Sydney-Londres sin escalas y sin depender de Asia.

El símbolo como no podría ser menos, es un canguro, actualmente blanco sobre un fondo rojo. Es el patrocinador de los Qantas Wallabies, el equipo nacional australiano de rugby (Rugby Union) y de los Socceros, el equipo nacional australiano de fútbol (soccer).

ANZAC

20 agosto 2008

ANZAC es el acrónimo de Australian and New Zealand Army Corps, el ejército conjunto de Australia y Nueva Zelanda en tiempos de guerra. El concepto de ejército conjunto se originó en la Primera Guerra Mundial, cuando en 1915 tropas aliadas que incluían australianos y neozelandeses desembarcaron en Turquía, dando lugar la batalla de Gallípoli. Las tropas aliadas lucharon contra los turcos durante nueve meses, pero no lograron penetrar en territorio turco y se retiraron. Fue una batalla muy sangrienta donde perecieron un cuarto de millón de personas en cada bando, incluyendo 11.000 soldados del ANZAC. Todo ello supuso un duro golpe psicológico para Australia y Nueva Zelanda, que confiaban en la invencibilidad del imperio británico.

Tras su constitución como nación libre perteneciente a la Commonwealth en 1901, no fue hasta la Primera Guerra Mundial que los australianos se concibieron como nación, tras el horror vivido y los esfuerzos de toda una nación en defensa del imperio (británico, of course). Es por ello que el concepto y espíritu ANZAC tiene una gran importancia todavía hoy, pues ayudó a forjar el sentimiento de nación. En ANZAC Day es una de las fiestas más importantes de Australia y se celebra junto con Nueva Zelanda el 25 de abril, fecha de comienzo de la batalla de Gallípoli. En otros territorios como Turquía hay celebraciones similares.

El tributo que Australia rinde a sus caídos desde la Primera Guerra Mundial es impresionante y se puede palpar en multitud de sitios y ocasiones. Si en Melbourne está el Shrine of Remembrance, que ya de por sí es impresionante, en Canberra está el Australian War Memorial, que es mucho más impresionante todavía.

Para no contaros cosas que voy leyendo por ahí y enrollarme demasiado, os dejo unos enlaces proporcionados por Dios y uno de sus principales acólitos.