Canguros carteristas I

25 agosto 2008

Este fin de semana ha estado mi amigo Ángel y su novia Chio en Melbourne viéndolo pues no lo conocían todavía. Ayer domingo nos pegamos una gran paliza viajando y viendo cosas, pero mereció la pena. Primero fuimos al Ballarat Wildlife Park, que como habréis apreciado, se encuentra en Ballarat [2] [3] [4].

Es un parque con vida “salvaje”, vamos, un zoológico, pero los animales están algo más sueltos, puedes llegar a tocarlos e interactuar con ellos y en general es un rollo como más natural y salvaje (de ahí el nombre). Aunque algunos pobres bichos estaban más bien enjaulados, pues no es cuestión de “interactuar” con una boa constrictor u otros reptiles similares que tienen. Si vais a Australia y pasáis por Melbourne, es una parada obligatoria. Ballarat está a una hora y media de coche de Melbourne y este parque está muy bien, todo el mundo lo recomienda, es mejor que el que hay en Melbourne y la gente repite.

Como todo lo “natural” que se precie, y más si es privado, tiene un precio. En este caso, 22 dólares más 3 por la bolsa de comida. Como es típico en Australia, los jubilados y otros colectivos menos favorecidos/ricos pagan menos (tarifa “concession”), las familias tienen un precio de grupo (2 adultos más 2 niños, los experimentos los dejan a otros países…). En el caso que nos ocupa, se hace obligatorio comprar la bolsa de comida si se quiere disfrutar del cachondeo posterior.

Sí, me he comprado un auténtico sombrero australiano de auténtica piel de vaca, talla XL por supuesto. El de piel de canguro no me gustaba tanto, así que vaca que también tienen unas cuantas. Estando en el Opera House en Sydney, había varios puestecillos y en uno vendían sombreros, este por 45 dólares. La mujer del puesto era suiza, hablaba alemán, inglés, algo de italiano y cuatro palabras de español y vendía sombreros en Sydney, toma ya.

Ballarat Wildlife Park.

Ángel, Chio y yo en el Ballarat Wildlife Park.

El tema en cuestión es que en este parque, puedes darle de comer a los canguros. Compras por 3 dólares una bolsa con medio kilo de pienso + maíz + legumbres (eso es un negocio y lo demás son tonterías…) y se lo das a los canguros. No es que los canguros estén en un recinto vallado, te asomas y se lo echas, no. La gracia de este parque es que los canguros están sueltos por todo el recinto y les puedes dar de comer en tu mano. Debe haber como cerca de cincuenta canguros pardos, la mitad descansando espatarrados y la otra mitad comiendo de los visitantes.

Coges un puñado de comida en la mano, la acercas y con sumo cuidado se te arriman y comen de tu mano. Para asegurarse la comida y que no les times, se agarran con las patitas delanteras en tu mano, con lo que las garras tremendas que tienen se te clavan ligeramente, pero no es muy molesto que se diga. Compiten entre ellos por la comida y con las palomas, que también había y aprovechaban todo lo que se caída por el suelo.

A pesar de que estos canguros son “salvajes”, está más que acostumbrados a los humanos. Parece que están amaestrados/domesticados, pues se acercan muy cuidadosamente, comen con cuidado y a diferencia de los de Canberra jugando al golf que sí eran salvajes de verdad, éstos no se asustan y huyen cuando te acercas. Al contrario, van a por ti cual mendigos/yonkis buscando comida.
Viven tan bien, comiendo la mitad del tiempo y durmiendo y reposando la otra mitad, que como el recinto es más bien pequeño, pues se les ha olvidado casi andar y en vez de dar saltos, andan a cuatro patas, apoyándose en las patas delanteras, lo cual da un poco de grima/pena/gracia, pues no sabes si realmente se están acercando muy cuidadosamente para no asustarte (cuando dan saltos intimidan bastante) o es que son tan vagos y están tan gordos y viven tan bien que ni se molestan en saltar.

El otro tema es que hay que tener cuidado con la bolsa de comida, te avisan a la entrada y todo. Resulta que como los canguros están tan acostumbrados a comer de los visitantes y como saben que éstos tienen comida y la huelen, intentan robarte. Utilizan las mismas técnicas que los carteristas en España, tanto los grupos de críos marroquíes como las “primas” rumanas. Mientras unos te despintan con algún folleto o petición, otro por detrás va y te roba todo lo que llevas encima.

Las canguros deben tener algún antepasado español pues lo tienen muy aprendido. Se te acercan unos cuantos a comer de tu mano y claro, tienes la bolsa en la otra mano. Como estás atontado/embelesado/agilipollado viéndolos comer, se te acerca alguno más listo por el lado y con las garras te quita la bolsa de comida, o como mínimo te mete el hocico dentro a comer. Un hombre que estaba al lado le pasó, un canguro por detrás le metió el hocico dentro de la bolsa y la pilló con las garras y ya no pudo hacer nada. Así que avisábamos a los críos desprevenidos ante esto.

Pero como el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, yo también caí en sus garras (nunca mejor dicho). Sabiéndolo, metía la bolsa en el bolsillo del abrigo con cremallera, por lo que estaba a salvo. Hasta que en un momento de debilidad, no cerré la cremallera. Con lo que aún estando la bolsa dentro del bolsillo, un canguro metió el hocico, cogió con sus garras la bolsa ¡y me la robó! Intenté quitársela, pero las peazo de uñas que tienen son de cuidado, así que desistí para no cabrearle, pues erguido medía casi como yo. Lástima no tener inmortalizado el momento, aunque tengo pruebas de cómo los canguros meten el hocico hasta la cocina tratando de robar la comida. Con todo ello, parecía que les dabas de comer a las palomas en vez de a canguros, pues venían todos hacia ti olisqueando y pidiendo comida, como si fueran perros domésticos de lo encima de ti que estaban.

Por lo demás, una gozada poder estar con los canguros, darles de comer (o que te roben), acariciarlos. Había un par de ellos que tenían a una cría en la bolsa. La cría se mete en la bolsa de cabeza, buscando los pezones para mamar y desaparece, asomando a veces las grandes patas traseras y la cola. Una vez dentro, se dan la vuelta y asoman la cabeza. Uno de ellos, asomaba la cabeza y las garras y cogía comida del suelo desde la bolsa. Entrañable pero imposible sacarle una foto.

Vamos con unas fotos.

Los canguros esperaban pacientes la comida de los visitantes. Tienen que competir con las palomas, aunque no lo tienen demasiado complicado.

Canguros a la espera de comida, Ballarat.

Canguros a la espera de comida, Ballarat.

Canguros en plena acción comiendo.

Canguros comiendo, Ballarat.

Canguros comiendo, Ballarat.

Pidiendo comida a los visitantes. Con esa carita de pena, ¿quién puede resistirse?

Canguro pidiendo comida, Ballarat.

Canguros pidiendo comida, Ballarat.

Un canguro joven pidiendo comida. Fijáos en las garras y uñas que tienen, pese a ser éste joven.

Canguro esperando comida, Ballarat.

Canguro esperando comida, Ballarat.

Dándole de comer a un canguro, entrañable. A la derecha otro con cara de perdido y buscando comida.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarat.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarat.

¡Darme aaaargo pa’comer payoooo, que sé que tieneeees!

Canguro husmeando, Ballarat.

Canguro husmeando, Ballarat.

Cuando no te atosigan son entrañables.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarrat.

Yo dándole de comer a un canguro, Ballarrat.

Aunque a veces te atosigan y se acumula el trabajo.

Yo dándole de comer a canguros, Ballarat.

Yo dándole de comer a canguros, Ballarat.

Ángel y un canguro espatarrado jugando con otros dos.

Ángel y canguro espatarrado, Ballarat.

Ángel y canguro espatarrado jugando, Ballarat.

Un canguro pequeñito comiendo. Fijáos en el que intenta robar la comida de la bolsa a la izquierda…

Canguro pequeño comiendo y otro intentamdo robar comida.

Canguro pequeño comiendo y otro intentamdo robar comida.

Algunos canguros incluso se acordaban de cómo saltar.

Canguro saltando, Ballarat.

Canguro saltando, Ballarat.

Pese a vivir como reyes, comiendo todo el día.

Canguro saltando, Ballarat.

Canguro saltando, Ballarat.

A veces te siguen, siempre quieren más comida. Dos se metieron por esa puerta que da a una caseta con reptiles y se pusieron a beber de un pozal y a comer unas ramas de eucalipto. No es que quieran a Ángel, es puro interés, la comida es lo primero.

Ángel y canguro, Ballarat.

Ángel y canguro, Ballarat.

Después de semejante comilona, una buena siesta en medio del camino. A la derecha abajo podéis apreciar una mierda de canguro, ya sabéis cómo son, ya podéis dormir tranquilos. Como las de perros, pero en verde.

Canguro durmiendo, Ballarat.

Ángel y canguro durmiendo, Ballarat.

De vez en cuando hay que descansar, que la vida de canguro es muy dura.

Canguros espatarrados descansando, Ballarat.

Canguros espatarrados descansando, Ballarat.

Nosotros no nos pegamos todo el día comiendo y durmiendo, bueno, comiendo sí…

Ángel y yo y los canguros descansando, Ballarat.

Ángel y yo y los canguros descansando, Ballarat.

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2 comentarios to “Canguros carteristas I”

  1. Dario said

    En la foto en la que le estas dando de comer al canguro, no se si es mas entrañable el canguro comiendo de tu mano, tu sombrero (te queda raro) o esa mano detras de la nuca (en plan cura de EEUU con los niños) haciendo el ademan de espera, espera, que luego tienes postre xDDDDDD.

    Tio te envidio, supongo que será una putada estar tan lejos de los tuyos, pero estas viviendo algo que posiblemente muchos de nosotros no podamos vivir nunca… Disfrutalo…

    PD: De lo del koala ni hablamos no? xDDDD

  2. Alex said

    Preciosas fotos!!
    Que lindo momento … me encantaría poder estar alli !!!

    Saludos !!!

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