El origen del viaje

13 agosto 2008

Es posible que algunos no tengáis claro a qué me dedico y por qué estoy en Australia. Así que intentaré resumirlo.

Tras acabar la carrera de Ingeniero en Informática, estuve dos años y medio trabajando para Neoris. Buscando ampliar experiencias y horizontes, me decidí a cambiar de aires y tratar de mejorar un poco el inglés, por lo que empecé a buscar trabajo por Irlanda. Cuando ya tenía un par de entrevistas concertadas, un antiguo compañero de Neoris me comentó la oportunidad de un nuevo proyecto con un cliente australiano en la compañía SICE. Mi primera reacción fue ¿¿¿Australia??? Miré el Google Maps y vi que estaba en las antípodas de España, a unos 17.300 kilómetros en línea recta. Una locura. Pero a los pocos minutos, pensé, ¡si hablan inglés y parecen civilizados! Así que lo medité un poco y contacté con ellos. Tras unas entrevistas, pruebas y demás, me contrataron (¡gracias Luis Ángel!).

La idea original era pasar una temporada larga en Australia trabajando en el proyecto, del orden de un año. El proyecto empezó y el tiempo pasaba. Por temas políticos, presupuestarios y demás, a mitad de proyecto se decidió que no se enviaba más gente expatriada a Australia, así que las posibilidades de viajar un tiempo largo se redujeron completamente. El proyecto se encontraba ya en la recta final y mi jefe empezó a comentar posibilidades de enviarme para tal y cual tarea. Al final nada de eso se materializó, quedando mal con toda la familia y amigos por mi insistencia de un viaje “inminente”. Ya sabéis, mejor no comentar la cosas hasta que sean firmes, que luego pasa lo que pasa. Habiendo perdido ya toda esperanza de viajar a Australia, a mediados de mayo de este año, mi jefe me comentó que me enviaba a Australia. No era que me quería enviar o que tenía pensado, sino que me iba ya.

La primera idea que se me pasó por la cabeza fue ¡por fin! La segunda fue la satisfacción de poder ver funcionar aquello en lo que has trabajado durante tres años. En tercer lugar, me dije ¡verano en Australia! (calorcito, playas, chicas,… No, no me va el surf) Pero enseguida me vino la cuarta idea, ¡invierno! Y es que el hemisferio sur es lo que tiene, concretamente un clima invertido respecto de España. Bueno, no había que lamentarse ahora de eso, Australia era Australia al fin y al cabo. Con el tiempo me he dado cuenta que en invierno es menos Australia, por aquello de que se puede salir menos, anochece enseguida y el frío y la lluvia limitan bastante. Menos da una piedra, así que me dije que había que ver Australia aunque fuera en invierno.

La idea era ir junio y julio, para la puesta en servicio del proyecto y soporte y mantenimiento iniciales. Al final se cambió y me mandaron julio y agosto. Así que el 2 de julio por la mañana cogí un avión en el aeropuerto de Bajaras en Madrid y llegué el 3 por la noche a Melbourne, Australia. El 2 de septiembre tengo el vuelo de vuelta para España. El resto es historia y se cuenta en este blog (más o menos).

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